¿Qué les pasó? ¿Debajo de qué catre se metieron? Se desinfló la marcha de la oposición antes de inflarse. Y como buenos cojos ya le están echando la culpa al empedrado. Y el empedrado no puede ser otro que el Gobierno popular. Los perlas sediciosos se sintieron tocados en lo más Íntimo porque les cambiaron de escenario, pese a que el propio hermano Leighton estaba de acuerdo con el cambio.

La verdad sea dicha es que se les aconcharon los orines. Se acomplejaron con el desfile de la Unidad Popular el 4 de septiembre y decidieron que lo mejor era echar el traste para la zarzamora y no hacer ninguna cosa, so pena de caer en el más tremendo ridÍculo.

Las cacerolas y las viejujas locas tienen el habla entrada. La pura reunión de los cabros comunistas en el Estadio Nacional las dejó turnias.

AsÍ que la marchita se fue a las reverendas pailas. Los matones paranoicos de Patria y Libertad se quedaron con los crespos hechos. Se quedaron con las cadenas, con los laques, con las cachiporras, con las manoplas, etc., preparadas. Mala ra… no más, pero se quedaron con las ganas.

Lo que pasa es que la Unidad Popular está en la ofensiva y no la va a entregar asÍ no más. Para ello es necesario, como primera cosa, no dormirse en los laureles y redoblar los esfuerzos para continuar en la movilización.

Hay tareas importantes que cumplir. Las inmediatas son salir a la calle y pelear, centÍmetro a centÍmetro, los reajustes que los reaccionarios en el Congreso están boicoteando, porque el asunto ya no puede ser más claro, los momios están quedando cada vez más en pelotas. Rasgan vestiduras por el alza de los artÍculos de mayor consumo, pero cuando llega el momento de los quiubos, boicotean y echan encima su mayorÍa transitoria parlamentaria para favorecer a los ricos y perjudicar a los pobres, lo de siempre, con la diferencia que los pobres ya nos pegamos el cacho.

Por eso digamos: ¡suelten la plata, momios tales por cuales, para el reajuste! En torno a este objetivo hay que movilizarse con fuerza en todos los centros de trabajo y poblacionales, sin parar ni un minuto.

Las tareas hay que cumplirlas revolucionariamente. Hay que estar en alerta, además, para el golpe de Estado y ganar las elecciones de marzo. Todo al mismo tiempo. Tenemos el coraje de la revolución y tenemos la convicción de que ¡venceremos! El asunto es no parar y continuar firmes en la brecha. Debemos acumular cuanta fuerza sea necesaria para asestar de nuevo más golpes en contra del fascismo y la reacción hasta aplastarlos definitivamente.

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