El perro del hortelano, “no come ni deja comer a nadie”. AsÍ sucede con La Región. Sus propietarios, el grupo de derecha más recalcitrante de los comerciantes sanfernandinos, se lamenta que la CUT y Cocema estén distribuyendo las mercaderÍas. Claro, el paro de los comerciantes pretendÍa derrocar por el hambre al Gobierno popular, pero las mujeres y los trabajadores le salieron al camino y detuvieron el hambre. Esto no le gusta a La Región, lo considera improcedente. Si los comerciantes no venden, no debe vender nadie aunque asÍ se decrete el hambre a los niños, a los enfermos, a los ancianos. No quiere vender y no quiere que venda nadie. Un perro del hortelano común y silvestre.
Los trabajadores rÍen ante tamaña majaderÍa, digna de una lengua de vaca. Los trabajadores y las mujeres, con sus propias organizaciones, están demostrando en unos cuantos dÍas que Chile puede caminar adelante sin necesidad de los tiburones que se puede vivir, se puede respirar y se puede comer sin la desgracia de tenerlos presentes, para que especulen, acaparen y sonrÍan detrás de sus mesones burlando, robando como lo han hecho toda la vida.
La CUT y Cocema no nacieron para distribuir mercaderÍas, ni mucho menos. Tienen obligaciones, deberes y derechos especÍficos, pero ante la contingencia, ante la crisis que quiso desatar el comercio momio, cumple con su obligación fundamental de estar al lado del pueblo para solucionar sus problemas más urgentes. Y el problema más urgente de este momento es el desabastecimiento. ¡Cómo le gustarÍa a la Cámara polÍtica de Comercio que el Gobierno hubiera quedado solo, aislado, sin tener cómo enfrentar la crisis! Entonces sÍ estarÍan felices y su cierre reaccionario y criminal habrÍa tenido el resultado que ellos esperaban.
Por eso La Región, yegua madrina de la derecha colchagüina, se siente acongojada y tiene la desfachatez de criticar a la CUT y a Cocema por haber parado el hambre del pueblo, logrando una distribución que dejó con la tarasca abierta a los momios y que recibió de inmediato el respaldo unánime de todos los trabajadores.
SI hay una desgracia nacional, como un terremoto o grandes inundaciones, también la CUT o Cocema tienen el deber de saltar a la arena de la solidaridad y jugarse enteros por el pueblo, ayudándolo en sus momentos difÍciles. Lo que pudo haber ocurrido ahora era algo parecido a un terremoto o una inundación. Los comerciantes nos querÍan cercar por el hambre, pero nuestras organizaciones más importantes, como lo son Cocema y CUT, han sabido responder heroicamente y con patriotismo, y han desbaratado de una plumada los propósitos siniestros.
Por eso se queja La Región. Es un relinche de bestia herida de muerte. Una yegua madrina con hemoglobulina congénita que da los últimos pataleos.