Primero comenzaron los quejidos, luego vinieron las trizaduras, finalmente el despelote. El Guerrillero publica la primera lista de comerciantes libres que se cansaron antes o después del cierre de la Cámara polÍtica de Comercio, abriendo sus puertas de par en par.

El movimiento apareció hace mucho tiempo atrás, cuando fue el primer cierre. Varios comerciantes honrados se dieron cuenta del juego polÍtico que aquel primer cierre contenÍa, pero eran pocos. La cuota fue subiendo y, en este momento, só elo en San Fernando la Comisión de Abastecimiento, Distribución y Transporte —que preside nuestro director Rolando Huerta— ha detectado ochenta negocios abiertos el dÍa martes recién pasado, y eso que no pudieron detectarse todos ya que el tiempo se hizo escaso. Se está desgranando el choclo. Están quedando en pelotas. El comerciante pequeño está comprendiendo cómo es un instrumento en manos de dirigentes polÍticos, cuyos únicos propósitos son derrocar un Gobierno legÍtimamente constituido.

Se les cayó la máscara al suelo, quedando al descubierto la auténtica cara del fenicio. Los comerciantes pequeños comprendieron y pese a las presiones, a la prepotencia de matones —como esos dos individuos que entraron a la casa de la comerciante Adriana DÍaz, en O’Higgins esquina CuralÍ, amenazándola y que só elo gracias a la oportuna intervención de la guardia militar pudo defenderse—, igual han abierto, exponiendo no só elo la integridad material del negocito, que es todo lo que tienen, sino su propia integridad fÍsica, simplemente exponiendo la vida.

El fracaso es rotundo, quemaron las naves y se están quemando solos, aislados, teniendo só elo por compañÍa a los desesperados, a los anti-Gobierno enfermizos y con el respaldo definitivo de lo más negro de la derecha criolla y del imperialismo norteamericano.

Hasta los más pequeños ya hablan de la Cámara polÍtica de Comercio, y el Apiacol polÍtico también, o el polÍtico Apiacol.1 Me contaba el dueño de un pequeño taller que la organización estaba ayudando a los más caÍdos. HabÍa uno entre varios, pero cuando le vieron una foto de Allende automáticamente perdió la posibilidad de ayuda. Si esto no es polÍtica, yo vengo llegando del planeta Marte.

AsÍ están dadas las cosas. De seguir el paro adelante, el desgranamiento del choclo será tan grande que se van a quedar en la pura coronta y no les va a quedar otra alternativa que introducÍrsela a manera de supositorio por donde más les guste. Es el fin de los tiburones. El proceso histórico que vive nuestra patria sigue adelante, porque la fuerza de los trabajadores arrasará como un rÍo hasta lanzar al mar toda la escoria que no permitÍa a Chile avanzar y desarrollarse.

1Apiacol es sigla de la Asociación de Pequeños Empresarios de Colchagua, fundada en 1968.

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