Van quince dÍas de paro: paro del comercio, paro del transporte, camioneros, taxistas. La disyuntiva es, ¿quién aguanta más? Los taxistas se metieron al baile, pero andan con el paso más perdido que el teniente Bello. Nadie se muere sin taxis y de repente nos acostumbramos a no subir en tan lujosos vehÍculos y se van a ir por ojo. En cuanto a micros y camiones, el Gobierno popular está enfrentando el problema y parando la emergencia.
El problema consiste en detener el hambre que han lanzado a Chile los comerciantes, al cerrar sus puertas y pretender desabastecer al pueblo hasta hacerlo renunciar por el hambre. Esas son las intenciones grotescas de los caballeros que regalaban chupetitos y galletas a los niños en su carro de Navidad.
Pero aquÍ también se han pisado la huasca. Las organizaciones del pueblo han asumido esta responsabilidad y, con éxito que no se sospechaba nadie, CUT y Cocema viven experiencias valiosÍsimas al lado de mujeres y trabajadores. EL Ejército, la Intendencia, la Unidad Popular se mueven con las calderas al rojo, y los caballeros cultos que pretenden dictar normas de cultura en esta provincia no han podido matar por hambre al pueblo que ellos suponen inculto, pero que tiene mil veces más sabidurÍa que unos cuantos pinganillas que se las dan de periodistas en la avenida O’Higgins o en calle Valdivia.
¿Quién aguanta más? Más de ochenta comerciantes han abierto sus puertas de par en par y están ayudando a que los chilenos tengan dónde comprar para comer. No aguantaron, en su inmensa mayorÍa, ser tÍteres ni payasos: abrieron y cumplen con su oficio.
Y el pueblo puede aguantar mucho. Toda una vida estuvieron sin televisor, sin refrigerador, sin zapatos nuevos, que no fuera una vez al año o cada dos años. Comieron carne para el 18 y para la Pascua, tomaban el matapenquero y no usaban el policrón ni la trevira. Pueden seguir cerrados cuanto quieran. Ya veremos modo de arreglarnos, en ningún caso vamos a claudicar. Tenemos mucho más aguante del que suponen, porque aguantamos 150 años injusticias y angustias, penas y dolores, hambre y privaciones. Se metieron en un zapato chino, caballeros de la cultura y del orden. Se están yendo simplemente a la cresta.
En esta hora de decisiones, El Guerrillero, insolente y grosero sigue firme en la brecha.
Los fenicios de La Región quieren que los tomemos en cuenta. Les hace falta, porque ya ni los comerciantes la leen. Les vamos a dar en el gusto. Ya que hablan de cultura, el equipo de periodistas de El Guerrillero los desafÍa a un enfrentamiento cultural. Que el equipo de súper capos de La Región se junten con los nuestros en la Casa de la Cultura, en el tema que estimen conveniente.
A lo mejor al Lengua de Vaca le sirve para que le den, por fin, el Premio Municipal de Periodismo.