Chile sigue caminando para adelante, sin detenerse. Vivimos, respiramos y lo que es muy importante, comemos, y no nos morimos porque haya algunos cuantos establecimientos comerciales cerrados a machote. Tampoco nos echamos a morir porque los taxistas no corran ni porque algunas liebres o micros tampoco corran. Ni nos sentimos desesperados porque algunos cuantos pequeños industriales o artesanos tengan sus talleres cerrados.

Los chilenos somos capaces de aguantar terremotos, inundaciones, los peores cataclismos y no vamos a poder aguantar algunos cuantos sediciosos botados a niños. Aguantamos esto y mucho más. En los gobiernos burgueses pasados, una gran mayorÍa de la población soportaba la cesantÍa estoicamente, con sus chiquillos muertos de hambre. Por aquellos entonces se comÍa carne de vacuno para el 18 y para la Pascua, y ¡qué pensar en comprarse un televisor o una bicicleta!

Comprarse un par de zapatos para un hombre sin trabajo, sin salario era simplemente un milagro. HabÍa que esperar las elecciones para que a los ricos se les abriera la mano.

No hay nadie que pare a Chile. La fuerza de los trabajadores, de los que producen, al lado de su Gobierno popular es una fuerza invencible. La plata, los cochinos pesos están perdiendo el poder omnipotente de antes.

Pero hay muchos equivocados, muchos camioneros, dueños de un solo camioncito. Equivocados como algunos que tienen su tallercito y los han obligado a meterse en un baile ridÍculo en el cual no tienen nada que hacer, más perdidos que la carabina de Ambrosio o el teniente Bello. Equivocados como algunos pequeños empresarios de microbuses rurales que tienen serios problemas económicos para vivir. Ellos nada tienen que hacer con los pulpos y los tiburones. Los han metido. Están equivocados y tenemos plena fe en que sabrán reaccionar a tiempo, como tantos otros que ya han saltado la tapia para pasar de la sedición al patriotismo.

Chile camina. Si los médicos que han ido a huelga, cómplices de la sedición, han provocado problemas, hay otros médicos que sacan la cara por ellos. Lo mismo ocurre con los profesores, los bancarios. Chile nos e detiene. No podrán detener este proceso histórico una pequeña burguesÍa equivocada. Las industrias siguen funcionando, los predios agrÍcolas también. Se han superado metas de producción. Saldremos de esta crisis ampliamente fortalecidos. Cientos, miles de hombres y mujeres que antes estaban atrapados por la reacción se han vuelto a favor de la patria.

El pueblo comprende que nos quisieron echar al hambre, a la muerte y que si estos propósitos no se cumplieron, ni se cumplen, es por la fuerza y el poder del pueblo, porque ese sÍ que es poder, tal como dijera el compañero Fidel Castro. AquÍ esta aseveración está quedando clara.

Algunos prestadores de servicio están en huelga, pero los que producen están trabajando. Por esta razón, Chile sigue caminando hacia adelante.

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