Sin pegar ni un solo puñete en el hocico, los trabajadores tranquilos, en una demostración histórica de conciencia cÍvica y revolucionaria, movilizándose con las calderas al rojo para abastecer y distribuir, fueron testigos de cómo la reacción y el imperialismo norteamericano se fueron de espalda el loro.
Claro, bastó la mano dura en una sola declaración ministerial por cadena de emisoras y se les aconcharon todos los orines juntos. Se fueron a la punta del cerro los propósitos criminales de sitiarnos por el hambre y de derrocar al Gobierno popular. No se la pudieron.
Quedó demostrado que el pueblo no se desespera ante una crisis de esta naturaleza y que tiene los medios, la fuerza y la capacidad para sobrevivir 24 dÍas sin necesidad de todos estos caballeros sediciosos. Vivimos 24 dÍas, pudimos respirar, comer e incluso hacer subir la producción en varios rubros.
Quedó de saldo nuevas organizaciones de las mismas que fueron al paro, que no están dispuestas a continuar en aventuras politiqueras peligrosas: camioneros, micreros, taxistas, comerciantes, médicos, ingenieros, bancarios salieron a la pelea y aguantaron la amenaza, la prepotencia, el matonaje hasta superar la crisis.
Es indudable que la nueva polarización de fuerzas quedó a favor del Gobierno popular. Siguen una semana más y se les desmorona todo el castillo de naipes. Ahora somos más y sabemos que podemos resistir 24 dÍas sin necesidad de estos señores de la sedición.
Naturalmente que hubo problemas. Las actuales estructuras del paÍs estaban a su favor, pero estas estructuras quedaron en descubierto y pueden ser reemplazadas con un mÍnimo de esfuerzo porque se sabe que contamos con los trabajadores, que en esta huelga cumplieron mejor que nunca.
El triunfo de los trabajadores es inobjetable. Hemos ganado la más dura batalla de estos dos años. Obligamos a nuestros enemigos a sacarse la careta y ya nadie duda de que los Cumsille, los VilarÍn y otros, manejados hábilmente por la reacción criolla y el imperialismo norteamericano están dispuestos no a solucionar problemas gremiales, sino a derrocar al Gobierno legÍtimamente constituido. Se clarificaron las cosas. Ya nadie puede engañarse. Ahora la diferencia es de claridad meridiana. AquÍ los que están con el proceso revolucionario, allá los que quieren volver a los tiempos pasados. Ya no es posible equivocarse.
Ahora, a no mover ni un solo tornillo, ni una sola tuerca de la máquina levantada contra la sedición. Ahora hay que ampliar los instrumentos que se utilizaron para defendernos. En la próxima la derrota será más rápida para los vende-patria. No volverán a pillarnos de sorpresa nunca más.