Luego del fracaso rotundo de la huelga patronal, en que se quiso concretamente sitiarnos por el hambre y derrocar al Gobierno popular, viene la segunda embestida de la reacción: entorpecer al máximo el abastecimiento, haciendo uso de todas las triquiñuelas habidas y por haber.
Alzar los precios en forma desmedidas es una práctica, que junto con distorsionar y afectar la imagen del Gobierno popular crea agudos problemas a la comunidad y al mismo tiempo de pingües ganancias a sus gestores. En esto de las alzas no se quedan en chicas. Cobrar un disparate por cualquier mercaderÍa y, enseguida no más, echarle la culpa al Gobierno es la fórmula mágica ara llenarse las faltriqueras y dejar al Ejecutivo como la mona.
Negar la venta es otra fórmula que da resultado a los anti-patria. Produce irritación en el cliente, en el consumidor y aprovechando esa rabia viene el avisito anti-gobierno. Los ejemplos de estas dos fórmulas sediciosas se dan a cada rato. Es decir, la batalla sigue sin cuartel. Los carajetes están metidos en todas partes y cada uno en particular se las arregla para echarle carbón al fuego, cuál más, cuál menos se siente comprometido a provocar una embarradita más.
Ha llegado un nuevo jefe de Dirinco. Lo estábamos exigiendo desde hacÍa mucho tiempo. Esta arma contundente contra la especulación y el acaparamiento estaba neutralizada en nuestra provincia. Ahora esperamos que las cosas cambien.
Pero para que Dirinco pueda realizar una labor importante es necesario darle mayores medios. Concretamente le decimos al nuevo Intendente, Guillermo Sepúlveda, Dirinco necesita más funcionarios: tiene siete para toda la provincia y no los mejores que fueran de desear. No tiene ni un miserable vehÍculo y, según hemos sabido, no cuentan con viáticos ni otras facilidades por el estilo.
Sin embargo, el nuevo jefe de Dirinco tiene algunas iniciativas importantes que deben tomarse en cuenta y comenzar a funcionar lo antes posible. Pensamos que la idea de transformar a cada subdelegado en un inspector de Dirinco ad honorem debe hacerse una realidad en esta misma semana. Llamarlos a un curso rápido y dejarlos peritos para la acción. Esto significará que en cada comuna tendrÍamos un Dirinco para enfrentar los problemas de abastecimiento.
Otra iniciativa del compañero Obreque, nuevo jefe de Dirinco, es que lleguen a la provincia diez funcionarios en comisión de servicio para integrarse a la oficina. Nos parece que esta idea debe concretarse ahora mismo, sin dilación de ninguna especie. Esto harÍa subir en más del doble la planta actual de la oficina de Dirinco en San Fernando, abriendo una agencia de inmediato en Santa Cruz.
Otra iniciativa del nuevo jefe de Dirinco es comenzar cuanto antes el curso de inspectores ad honorem, para dotar a cada Junta Comunal de Abastecimiento en la provincia. Esto tiene que caminar desde esta misma semana.