Hoy jueves nos corresponde tener nuestra entrevista semanal con René Obreque Gavilán, nuevo jefe de la Dirección de Industria y Comercio (Dirinco), para conocer los detalles siempre importantes que de esa oficina salen para la prensa.
Tema indudable de indagar y discutir será el problema de los cigarrillos, especialmente los Lucky Strike, que desde hace mucho tiempo brillan por su ausencia y encontrarlos es una empresa digna de titanes.
Concretamente sabemos que en la CompañÍa Chilena de Tabacos, fábrica San Fernando, se están elaborando esta clase de cigarrillos sin problemas de ninguna especie. Si estos cigarrillos se fabrican en nuestra misma ciudad, ¿cuál es la razón de que escaseen al punto de que roncan en el mercado negro? Debemos dejar en claro que para que otras provincias reciban el Lucky Strike es necesario, primero que nada, transportarlos, y eso naturalmente es un impedimento que nosotros los sanfernandinos obviamos.
¿Qué pasa entonces? Esta es una razón por la cual estimamos que el culpable de esta anomalÍa irritante es el distribuidor. Si no es asÍ, que nos expliquen, que nos metan por lo menos una chiva. Hemos pedido públicamente a Dirinco que exija, tanto a la CompañÍa Chilena de Tabacos como al distribuidor, una documentación completa de ventas y distribución. Creemos que ahÍ encontraremos la madre del cordero.
Ahora bien, tenemos antecedentes por todos sabidos que, mientras se produjo el paro patronal, hubo discriminación en la venta de cigarrillos por parte del distribuidor, entregando mercaderÍa a los negocios cerrados, y éstos —que no tenÍan abiertas sus puertas para venderlos— ocupaban a traficantes para venderlos en el mercado negro con pingües ganancias a costa de un desabastecimiento artificial.
Estos antecedentes nos permiten analizar públicamente que aquÍ el gato lo encerró el distribuidor. Naturalmente que no podemos pensar otra cosa, pero si se nos prueba lo contrario, no tendremos el menor inconveniente en pedir las disculpas del caso, pero si las pruebas no son suficientes no las hay simplemente, nos queda el derecho inalienable de pedir su cabeza y responsabilizar asimismo a la CompañÍa Chilena de Tabacos por no asegurar una distribución equitativa.
Nosotros esperamos que Dirinco meta la nariz en este enjuague y la meta de frentón, sin contemplaciones. Y mientras se soluciona el problema, que la CompañÍa ponga un puesto de venta para todo el público en la misma fábrica, para no ser vÍctimas del Mercado Negro, en mayúsculas porque ya es están pasando de la raya.
Y esto es en los cigarrillos. HabrÍa que ver en otros rubros. Resulta que ahora, con los comerciantes abiertos, se ha hecho más difÍcil adquirir los artÍculos de consumo más que nunca. Hay que salirles al camino a los mercaderes negros, con decisión y con audacia. Hace mucho rato que nos están viendo algo más arriba que las canillas.