Los caballeros que escriben en los diarios decentes de la derecha, todos niños de bien, hijos de familia y pudientes, se están pisando la cola. Han desprestigiado al compañero Allende hasta que les ha dado puntada. Lo han encarnecido, calumniado, puesto en ridÍculo. Lo llaman despectivamente el Bigote Blanco.

Dos veces se han pisado la cola. La primera, porque con esa actitud insolente y grosera que han tomado, demuestran cómo existe en Chile la libertad de expresión como nadie, ni siquiera nosotros hubiéramos sospechado.

La segunda pisada de cola es que todas sus infamias en contra del presidente Allende se han ido a la cresta, porque en la gira que realiza el compañero, las más altas personalidades de varios paÍses han coincidido en expresar que Allende es uno de los más grandes presidentes que ha tenido Chile, y que su figura se alza con relieves propios en el concierto latinoamericano.

Los pueblos de Perú y México lo han aclamado como nunca han aclamado a nadie. Mexicanos y peruanos han llenado los cielos del continente con un grito hondo y de terrible significado para la reacción y el imperialismo: “¡Allende, Allende, América te defiende!”.

Los pobres pinganillas de la prensa derechista están con el habla entrada. Han hecho y están haciendo el ridÍculo tratando de desprestigiar a un estadista de altura latinoamericana.

En los medios provincianos, esta insolencia es también notoria. Pretenden desprestigiar a Allende echándole la culpa de todos los problemas habidos y por haber. Si encarecen las cosas no es culpa de la especulación o del mercado negro: es culpa de Allende, no es culpa del comerciante inescrupuloso que niega la venta y esconde la mercaderÍa, como lo ha demostrado Dirinco en estos últimos dÍas; tampoco es culpa de una economÍa subdesarrollada que nos ha sumido en una falta de medios increÍble.

Los pueblos de América nos dan la razón. Sus figuras más representativas, como los presidentes de Perú y México, los rectores de sus universidades, nos dan la razón. Esto es claro como el agua, no reconocerlo es ser miope o ser ciego.

El otro dÍa, cuando tres o cuatro viejas ridÍculas pelaban al Gobierno popular por la escasez de carne, una compañerita ya entrada en años les dijo: “Es cierto lo que ustedes dicen. Falta carne, y me han dicho que el presidente Allende la tiene guardada debajo de la cama”. En un principio las señoronas ridÍculas se sintieron respaldadas por la mujer de pueblo, pero pronto comprendieron que se las estaba pituleando y se quedaron mudas.

La gira del compañero Allende nos está dando más confianza y más fe en la victoria final. No estamos arando en el mar. Los pueblos de América observan con esperanza cómo Chile avanza enfrentando toda clase de dificultades. Los pueblos de América saben que los destinos de Chile son también los destinos de toda Latinoamérica.

Comentarios