El miedo es cosa viva. Se mete dentro de las venas como un lagarto enloquecido. Irrumpe como un potro en la oscuridad de la noche. Es como un grito perdido en un camino sin salida. El miedo es cosa viva. Bajo su influjo se cometen las ruindades más descabelladas.
El miedo ha hecho perder la serenidad al enemigo del pueblo. Los momios se han desesperado al darse cuenta que la candidatura de Juan Codelia ha comenzado a prender como una hoguera inextinguible.
De todas partes llegan las adhesiones, las demostraciones de simpatÍa espontáneas. Lo paran en la calle, llenan su casa, desbordan el local de su partido. ¿Qué pasa? ¿Cómo parar a Juan Codelia? ¿A dónde va a llegar? La consigna de la reacción es una sola: “¡Hay que parar a Codelia como sea!”.
Pero, ¿cómo? Los hechos son porfiados, terriblemente porfiados. Juan Codelia hizo cosas, están a la vista, y las hizo con los trabajadores, con el pueblo, y cada vez son más y más los que quieren ayudarlo a seguir haciendo. Entonces, ¿cómo pararlo?
Sencillo, dijeron los momios. Recurramos al diablo. Es decir, a la mentira, a la injuria, a la calumnia, pero todo dicho con una orquestación de rumor: “dicen…”. Y comenzaron: si hay cola para comprar, la culpa es de Codelia; si no hay pollos, la culpa es de Codelia; si se acabó el aceite, la culpa es de Codelia; todas las penas del tacho provienen de Codelia; si tiembla, Codelia.
Ahora bien, Codelia se está quedando con la plata del Muro contra el Antivero; Codelia se roba la plata de los pollos; Codelia negoció con la plata de las mediaguas del campamento Salvador Allende de Chimbarongo; ganó plata con la población 26 de Julio; Codelia se robó el santo; Codelia se robó la limosna. Mentiras, mentiras, mentiras. Mintamos, dicen los momios, mintamos tanto que al final algo va a quedar. Mintamos hoy, mañana y pasado.
AsÍ piensan parar a Codelia. El rumor salió del infierno, recorre las calles, las poblaciones, el centro. Se desató la peor y más sucia campaña hecha nunca.
Bien, vamos a salirle al camino. ¡Atención los compañeros y compañeras! Al primer rumor, identifiquen al culpable, ubÍquelo, desármelo, acúselo de inmediato. Ubique su domicilio, en qué trabaja. No se deje sorprender. A cada carajo que lo pillemos en el rumor lo vamos a desenmascarar y lo vamos a llevar a los tribunales para que responda ante la justicia de su infamia. Esta pelea hay que darla. Vamos a la caza de los calumniadores, no dejemos pasar ningún rumor. A los cochinos les vamos a responder con la fuerza de la verdad y con nuestro trabajo de hormiga.
Finalmente, si han recurrido a estos extremos es porque Codelia avanza, es porque Codelia saldrá diputado.