Ayer me llamó por teléfono un amigo. Nos conocemos desde niños. Somos amigos, a pesar que nos separan abismos en cuanto a conceptos, especialmente polÍticos, los que rehuimos cada vez que nos encontramos. Lo hacemos de intención porque, si discutimos, de seguro que hasta el saludo nos vamos a quitar.

Pero me llamó por teléfono y me dijo: “Esto ya es el colmo. Es intolerable, los especuladores se están pasando. Quiero que sepas que yo no estoy en esa parada y es necesario que tú sigas denunciándolos. Esto no puede ser”.

Era notoria su irritación, que lo impulsó a llamarme. Quiero establecer que es momio pobre, que no tuvo fundo, no tuvo fábrica, es decir no ha perdido nada con este Gobierno popular, pero asÍ y todo está al otro lado. Sin embargo, el hombre piensa, se está dando cuenta del juego maligno, porque finalmente es un obrero y siente en carne propia lo que significa para él la especulación, el acaparamiento, el mercado negro, la negación de venta, el ocultamiento de mercaderÍas.

A mi amigo le gusta que con esto se desprestigie un Gobierno que no comparte, pero como es natural se irrita cuando aquello lo perjudica. Le han subido el salario, le han subido las asignaciones familiares, tiene plata, pero por obra y gracia de los bienaventurados especuladores y mercaderes negros la plata se le hace sal y agua.

Y mi amigo, que es momio pobre, se dispone a luchar con todas sus fuerzas en contra de los especuladores que tratan de desprestigiar al Gobierno, pero que con esa polÍtica sucia y anti-patriótica lo están perjudicando a él, su mujer y sus hijos.

Claro como el agua. La careta de los especuladores está siendo reconocida. Los carajos están llegando a lÍmites intolerables. No podemos olvidar que los momios pobres también consumen aceite, carne, velas, harina y que se están dando cuenta que ellos, al igual que los que estamos con el Gobierno popular, se perjudican.

Se dan cuenta finalmente que cuando el Gobierno envÍa un proyecto de ley para castigar severamente a los especuladores, el Partido Nacional, el Partido Demócrata Cristiano y todos los momios del Congreso Nacional no quieren aprobarlo, lo que lisa y llanamente significa que están con la especulación y el mercado negro.

Yo invito a mi amigo, y a tantos que están en la misma situación, a que entremos a los coscachos y no dejemos especulador parado. Lo demás son leseras. Primero defendamos el pan de nuestros hijos y después nos prestamos de instrumento para la politiquerÍa.

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