Experiencias no sentidas nunca. Un Gobierno tratando de que el Congreso Nacional despache un proyecto de reajustes con grandes beneficios para los trabajadores, y un Congreso Nacional tirando el poto para la zarzamora como malo de la cabeza. Un Congreso Nacional dominado en una mayorÍa transitoria por la oposición que trata por todos los medios de que el reajuste, una vez más, lo pague el pueblo; y un Gobierno popular que insiste en que los reajustes los paguen los ricos con una mayor cantidad de impuestos. AsÍ está la cosa.
Pero mientras tanto, para ir parando en algo las alzas decretadas hace poco, el Gobierno popular ha dispuesto se paguen los bonos compensatorios. El primero fue de E° 700, y hubo que pagarlo. El segundo bono debe haberse empezado a pagar desde el lunes pasado y es de E° 500.
Pero vamos viendo esto de los E° 500. En primer lugar, es para todos los trabajadores activos o pasivos, pensionados, montepiados, etc. Se paga de la siguiente manera: con una carga familiar, E° 500; con dos cargas familiares, E° 500; con tres cargas familiares, E° 600; con cuatro cargas familiares, E° 800; con cinco cargas familiares, E° 1.000; y asÍ sucesivamente, por cada carga familiar doscientos escudos más. Esto no lo olvida el pueblo y por esto sufren los patrones. Primero los trabajadores y punto.
Ahora bien. Los momios destacan y orquestan cómo este Gobierno popular ha hecho subir el costo de la vida, acusándolo de inflacionario y hambreador del pueblo. Se ponen de repente, como puede apreciarse, tiernos y gentiles con los pobres, como si alguna vez se hubieran preocupado de los trabajadores, que no haya sido para explotarlos y sacarle hasta el último jugo. Y asÍ queda demostrado que son ellos, con su mayorÍa en el Parlamento, los que se niegan a dar el reajuste que pide el Ejecutivo, quedando en pelotas frente a la opinión pública. Por un lado tiernos, y por el otro los bandidos y sanguijuelas de toda la vida.
El jueguito es archi-conocido. Los trabajadores se dan cuenta. Por eso se juegan la vida defendiendo al presidente Allende, y por eso comienzan a movilizarse a través de todo el paÍs para exigirle al Congreso que apruebe el reajuste y no siga defendiendo los bolsillos de los ricachones.
Por lo que a los trabajadores respecta, ahora se trata de salir a la calle movilizándose con más fuerza para que el Parlamento apruebe el reajuste y el Senado no se achapline, como ya lo hizo la mayorÍa maricueca de la Cámara de Diputados que dejó recortado el financiamiento, só elo para favorecer a los ricos y perjudicar a los trabajadores. A luchar y exigir, ¡y a cobrar el bono compensatorio de los 500 escudos ahora mismo, si aún no se ha pagado!