Los metedores de patas son los personajes imprescindibles a todo nivel y en el lugar que usted quiera. No fallan nunca. Son como las piedras.

Y hablando de metedores de patas, el inefable senador VÍctor GarcÍa Garzena, senador por las provincias de O’Higgins y Colchagua, se fue de boca y metió las patas hasta el contre. En su afán de ponerle palitos y toda clase de dificultades al Gobierno popular en la tramitación de los reajustes, quedón pelotas de repente y presentó una indicación en que, nada menos, establecÍa que los bonos compensatorios de E° 700 y E° 500 se descontarÍan de los reajustes venideros. Es decir, los patrones recuperarÍan el dinero y los bonos serÍan pagados por los mismos trabajadores.

La prensa popular saltó a la pelea como tigre denunciando el hecho, como igualmente los dirigentes gremiales, poniendo el grito en el cielo y desenmascarando la maniobra anti-obrera del viejo momio GarcÍa Garzena, senador de estos lados.

Como se sabe, no hay nada peor que sacar la pata cuando ésta ya se ha metido hasta las recachitas, pero al momiacho no le quedó otra alternativa. Le ha dado explicaciones hasta a los porteros del Senado diciendo que lo entendieron mal, que no quiso decir eso, etc.. Pero lo escrito allÍ está y el propio ministro de hacienda, Orlando Millas, lo empelotó, denunciándolo a los trabajadores.

Si la prensa popular no se anda rápida, nos meten la bayoneta hasta el tuétano y se habrÍan quedado riendo porque los bonos, según esa indicación que habrÍa sido aprobada por la mayorÍa espúrea del Congreso, habrÍan tenido que pagarlos los propios trabajadores.

Hay que decir que en esta indicación del guatón GarcÍa tienen metidas sus manos los demócratacristianos y los del PIR. AsÍ que nada de lavárselas ahora, porque están más complicados que el chancho con el barro en este atentado contra el presupuesto familiar.

Este es el doble juego de la derecha y de los confederados. Es cierto que les salió el tiro por la culata, es cierto que fallaron al verse descubiertos con las manos en la masa, pero asÍ actúan, asÍ son de cochinos. Por un lado abren la tarasca echándole las culpas del tacho al Gobierno por el alza del costo de la vida, y por el otro se resisten tozudamente a dar el reajuste que pide el Gobierno con el único propósito de defender lo que siempre ha defendido: a los pobres, a los trabajadores, a los que viven de un sueldo y de un salario.

Por eso, a no equivocarse. Éstos son nuestros enemigos de siempre, los mismos de toda la vida. Contra ellos hay que movilizarse a todo motor, con las calderas al rojo. Hay que denunciarlos, hay que exigir que el Congreso apruebe los reajustes. No hay que darles respiro. Esa y no otra es la tarea de urgencia de todos los trabajadores.

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