Se están pasando los sediciosos y fascistas en la provincia de Colchagua, y muy especialmente en San Fernando. En estas últimas noches han arreciado las pinchaduras de neumáticos a todos aquellos que tienen vehÍculos y que son simpatizantes de la Unidad Popular. Entre ellos está el ex-regidor del Partido Socialista y agente de la Polla, Miguel Ángel Aguilera, el regidor de la Izquierda Cristiana Roberto Vega y muchos más. Los perlas hacen lo que quieren: provocan la violencia y nadie les toca un pelo.

Al micrero de Puente Negro lo detuvieron só elo porque lo pillaron con las manos en la masa, de lo contrario todavÍa andarÍa pinchando que es un gusto.

La prepotencia de los matones de Patria y Libertad, amenazando a los comerciantes libres, se pasó de la raya. En la Cámara de Comercio permanecen incontables vehÍculos de los señores comerciantes ocupando la calzada de toda la cuadra y nadie dice nada. Se juntan en patota en la puerta, derramándose por calles y veredas y nadie dice nada, cuando es muy concreto que en zona de emergencia están estrictamente prohibidas toda clase de reuniones.

Se amenaza de muerte, como si estuviéramos en el oeste norteamericano a fines del siglo pasado, y nadie dice nada. Periodistas de El Guerrillero fueron insultados groseramente en la calle y amenazados de muerte.

Por nuestra parte, nosotros queremos decirle a estos ofensores que pueden meterle cuco a su abuela si lo desean, pero que nosotros no vamos a dar ni un solo paso atrás en nuestros propósitos de denunciar y protestar ante la sedición y el fascismo desatado en Chile. Defenderemos al Gobierno popular hasta las últimas consecuencias y no habrá fuerza suficiente en el mundo que nos haga tirar el traste para la zarzamora.

La viril respuesta de nuestro director Rolando Huerta es lo suficientemente clara como para que sea comprendida cabalmente nuestra posición inalterable. Como anunciáramos en la primera página de nuestra edición pasada, Huerta entregó su negocio y sus bodegas a la CUT y Cocema para que allÍ se distribuyera de mejor forma la mercaderÍa a todos los organismos de masa y asÍ el abastecimiento popular tenga mayores comodidades para el pueblo. Esa es nuestra respuesta.

Jamás hemos temido perder la vida, si la perdiéramos defendiendo nuestro proceso. Advertimos que la vida la vamos a vender cara y que hacemos nuestra la ley de Lynch, “ojo por ojo, diente por diente”, y no nos va a temblar la mano y el corazón para responder golpe por golpe, sin misericordia de ninguna especie. No vamos a responder a las provocaciones, porque asÍ lo quiere fundamentalmente el Gobierno de Chile, pero en la vÍa de los hechos opondremos a la violencia reaccionaria todo el peso de la violencia revolucionaria.

Cumplamos la ley y paremos la violencia y la provocación de los momios, por el bien de Chile y los chilenos. La paciencia tiene su lÍmite.

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