Pocas veces el mundo ha sido testigo de un acto de solidaridad y de fraternidad tan grande y generosa como la del pueblo cubano para el pueblo de Chile.

Llegó a Talcahuano el Sierra Maestra, trayendo el primer cargamento de las 40 mil toneladas de azúcar que entregó el cubano corriente, quitando de su propio azucarero una parte para sus hermanos chilenos. El azúcar que está llegando no es azúcar exportable, es azúcar que le corresponde consumir a las familias cubanas. Estas familias endulzarán un poco menos su café. Tal vez no se hará postre durante un tiempo, porque con esa azúcar se está respaldando a un pueblo que, como el nuestro, entró al duro y difÍcil camino que llega al socialismo.

¡Qué bello gesto! ¡Qué anchura de corazón! ¡Qué mano más limpia tendida a través de los mares y las cordilleras para hacer el bien! ¡Qué lección de solidaridad y fraternidad entre hermanos!

Es difÍcil en un momento asÍ encontrar las palabras precisas para agradecer una actitud de esta naturaleza. Es el corazón el que se encoge, son los ojos los que se humedecen.

Los heroicos marinos cubanos llegan a Chile y simplemente dicen: “Estamos dispuestos a dar nuestra propia sangre porque nos une la misma causa”.

No hay fuerza en el mundo capaz de derrotar a pueblos que hablan asÍ. El Gobierno popular ha respondido colocando la primera piedra de la Escuela Sierra Maestra de Hualpencillo. Es un centro de enseñanza que será construido con el producto de esta donación de azúcar.

El compañero Allende dice en Talcahuano: “Más allá de la distancia, llegará hasta Cuba ese grito de agradecimiento de nuestros hijos que en esta escuela, levantada gracias a la solidaridad del pueblo cubano, podrán aprender las enseñanzas de O’Higgins y MartÍ”. Y agrega: “Nosotros seremos dignos depositarios de esta solidaridad de los pueblos”.

¡Qué distinto es todo a lo que los enemigos del pueblo calumniaron y mintieron de los cubanos y de Cuba! ¡Qué lección para toda la humanidad! Se le ha sellado la boca a los eternamente explotadores, a los facinerosos, a los que nunca serÍan capaces de algo parecido, ¡porque detrás de cada puntada siempre meten el hilo!

El Guerrillero, emocionado hasta lo más profundo de su ser, se pone de pie para agradecer este gesto maravilloso de los hijos de MartÍ.

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