Hace algún tiempo, pobladores desesperados y angustiados por el problema habitacional se tomaron un terreno totalmente abandonado en Cancha Rayada con El Kilo.
Las autoridades de Gobierno interior han hecho lo que han podido para solucionar el problema. Se sabe ya que el Ministerio de Vivienda comprará este terreno. Sindicatos, pobladores, estudiantes han ido a dejar su solidaridad a los pobladores del Tropezón.
También, y esto hay que decirlo, los provocadores noche a noche merodean la toma. Han tratado de penetrar y molestan permanentemente. Los ricos no se conforman con que los pobres tomen una actitud varonil y salgan a luchar por sus hijos y por un mÍnimo, como es la casa propia.
Dos cosas importantes. Primero: que las autoridades no vacilen un momento, no retarden ni tramiten a estos compañeros. El caso de los pilones de agua, por ejemplo, es un indicio claro de burocracia. Se pueden dar muchas explicaciones, aducir problemas insolubles, pero los pilones deben ponerse a la brevedad y terminar con un problema grave de consumo de agua potable para muchas familias allÍ aisladas. Es necesario entonces acelerar, por medio de Intendencia, los trámites que conduzcan a prontas y rápidas soluciones: dotación de mediaguas suficientes, instalación definitiva de agua y luz eléctrica y compra pronta del terreno.
Segundo: la solidaridad debe continuar. No podemos dejar a la buena de Dios a tantas familias desesperadas. La solidaridad debe redoblarse. Especialmente deben participar los asentamientos y las poblaciones, llevando toda clase de productos para que esos pobladores puedan enfrentar al invierno, a los momios y a las necesidades elementales, que han sufrido por tantos años. Desde ahora mismo deben formarse brigadas para recoger la ayuda solidaria de cientos de campesinos y pobladores. Especialmente debe existir movilización. Estuvo bien la visita masiva de los pobladores de la 26 de Julio hace unos dÍas atrás. Esto debe repetirse. Esperamos que participen los pobladores del barrio alto en caravanas de solidaridad. Ellos también pasaron por momentos parecidos.
El Guerrillero espera que hoy, más que nunca, se entienda que la solidaridad proletaria es urgente. No dejemos solos a los compañeros pobladores del Tropezón. Ellos se están jugando enteros y nosotros no podemos quedarnos de brazos cruzados.