En un periódico local, un ex-policÍa pretende demostrar que el canje de los prisioneros mercenarios, que cayeron detenidos en la frustrada invasión a Cuba, por quinientos tractores es similar a la actitud del criminal de guerra Adolf Eichmann, quien querÍa cambiar cien mil judÍos por mil camiones norteamericanos. Sobre el particular, quisiéramos quitar las anteojeras al susodicho articulista para que observara el asunto con mayor visión panorámica, sin atenerse exclusivamente al cable tan diestramente distribuido por las agencias cablegráficas norteamericanas. La comparación en mención no es ninguna novedad, ya que yanquis la difundieron apenas se propuso el canje.
Examinemos esta mercaderÍa canjeable con toda detención. Eichmann, un criminal asesino masivo, ofrecÍa a judÍos que só elo presentaban el “delito” de su raza, siendo vÍctimas de la discriminación racial a la que son tan afectos los propios norteamericanos con la raza negra. Fidel Castro ofrece a un grupo de mercenarios, pagados por Estados Unidos para destruir un régimen que ha repartido la tierra a los que la trabajan, que está destruyendo en un tiempo fabulosamente breve el analfabetismo, que ha levantado miles de escuelas, hospitales, jardines infantiles, etc.. La diferencia es notoria. Por un lado, judÍos, vÍctimas inocentes del despotismo nazi, y por el otro individuos de la peor ralea, a quienes el propio pueblo cubano les rompió las narices en su intento de terminar con la revolución.
El ex-policÍa, como puede apreciarse, no ve más allá de sus narices en cuanto a la calidad de lo canjeable.
Por otra parte, hace de su propia ignorancia una insolencia sin lÍmites. Es absurdo encontrar similitud en un proceso revolucionario que está adquiriendo una trascendencia gigantesca en el desarrollo de la polÍtica interamericana, con la criminalidad sucia y terrible de las hordas nazis. Por un lado, camiones para que huyeran los alemanes derrotados por el Ejército Rojo, que los persiguió hasta el mismo BerlÍn, terminando con el nazismo en el mundo sin que fuera só elo el invierno el responsable como pretende demostrar mañosamente el ex-policÍa; y por el otro, tractores con que impulsar la diversificación agrÍcola de la isla. ¿Cuáles son las circunstancias similares, señor Treuer?
Eichmann pagará con su vida la matanza de millones de judÍos. Fidel Castro conducirá a su pueblo a nuevas victorias, asÍ le pese a quienes suspiran por el derrocamiento del Gobierno revolucionario cubano. No sueñen: el monito Kennedy sabe que, en el momento que haga desaparecer Cuba, desaparecerá Estados Unidos de Norteamérica en el mismo instante. No son los tiempos de antes. Conviene sacarse los anteojos para mirar a todos lados y no caer en incongruencias absurdas, como son todas las falacias inventadas por la cablegrafÍa yanqui.